lunes, 9 de marzo de 2015

mis amiguitos de otro planeta

Antes de dedicarse a la enseñanza de español como lenguas extranjeras a niños, la primera pregunta que nos propone es ¿es igual que enseñar a los adultos?
En la iniciación al aprendizaje de español, el proceso de enseñanza-aprendizaje tiene que tener como pilar fundamental el niño, el cual presenta unas características muy diferentes a las de los adultos. Este aspecto repercutirá en que el niño entienda de manera muy diferente lo que se enseña y por eso hay que planificar el proceso de estudiar teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
- El niño no es un adulto en miniatura. Es un error plagiar los métodos de estudiar de los adultos y aplicarlos a un niño que se inicia en el estudio de una lengua extranjera, y también es un error limitarnos a reducir los parámetros del juego del adulto, porque desde mi modesto punto de vista, los niños son tan diferentes a los adultos que podemos decir que son de otro planeta, ¿cómo podríamos aplicar las reglas de la Tierra en un otro planeta?
- El niño es un ser individual y único. se tiene que respetar el principio de individualización con el fin de hacer posible la evolución natural del niño. Cada niño tiene su propia forma de ser, origen y familia, por este motivo hay que sacar provecho de la información de cada uno para favorecer la programación del curso y la elaboración de las actividades.
- El niño tiene un proceso propio de desarrollo: existen una fases sensibles o periodos críticos en las cuales el niño tiene una mayor o menor facilidad en el aprendizaje de determinadas habilidades, es decir, los niños disfrutan de intervalos de tiempo durante los cuales un determinado grupo de habilidades se adquieren con menos esfuerzo y más eficacia que en otros periodos de su vida. Es por este motivo que es necesario conocer y aprovechar estas etapas para mejorar al máximo.
Por lo tanto, el primer paso sería ir al planeta de ellos para conoerlos.

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